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Por Ricardo Mansilla Muchas veces se ha planteado la inquietud sobre la modalidad de nuestra actividad; si la misma reviste características de un oficio o de una profesión en el sentido actual de los términos. Más allá de disquisiciones semánticas, el primero hace referencia a la práctica mecánica de un trabajo u ocupación, mientras que el segundo conlleva además un aspecto pedagógico. Sabido es que para desarrollar cualquier actividad es preciso una capacitación previa, ciertas dotes específicas y manejo de las herramientas y estrategias propias de la misma. Pero a través de los siglos, determinadas ocupaciones fueron transformándose en profesiones gracias al estudio sistemático y progresivo de los campos en que se desarrolla. Así fueron transformándose las Escuelas de Artes y Oficios en Facultades académicas en las cuales se busca garantizar un aprendizaje teórico y práctico de forma sistémica y en orden progresivo de dificultad. La Dirección Coral abarca diversos campos y el director desarrolla distintas tareas, algunas técnicas como el análisis, la géstica, otras intelectuales como el estudio de los géneros y estilos, otras psicosociales como la dinámica de grupos, la organización del trabajo comunitario y las relaciones públicas, pero también otras de carácter didáctico tanto al frente del coro, del público como de la sociedad en general. Esto requiere de él, además de una capacitación específica, de una cultura general vasta que le permita desenvolverse en los distintos ámbitos que su quehacer le va ofreciendo. Durante siglos, la formación de un Director de Coros estuvo relacionada con la praxis que un músico, generalmente compositor, tenía frente a las voces e instrumentos, ligada a una función determinada como el meisterkapelle , pero promediando el siglo XX, comienza a tomar identidad la profesión del Director de Coros con instituciones específicas de formación de grado, postgrado y doctorado. Claro que no es condición sine qua non que un director haya pasado por una universidad para garantizar sus resultados artísticos. De sobra tenemos ejemplos. Pero lo que es inexcusable es que quien no recibió educación sistemática académica, la tiene que procurar indispensablemente de forma autodidacta y en las diversas ramas de la profesión. Pero las instituciones educativas en la especialidad no abundan, la bibliografía es escasa, más escasas aún son las bibliotecas y discotecas. Entonces hay que buscar medios alternativos para el crecimiento profesional de todos los que llevan adelante la actividad coral, como cursos, seminarios y otros. Con la creación de ADICORA, uno de los principales objetivos tanto fundacionales como en su prospectiva, fue la permanente formación intelectual y capacitación técnico-específica de los directores. El Anuario busca ser un pequeño aporte de bibliografía específica sobre los distintos temas y aspectos que necesita un director. En la presente edición hemos contado con la colaboración de miembros del Consejo Honorario Consultivo, de la Comisión Directiva, de asociados y de otras personas, colegas o no, ligadas estrechamente a nuestra querida ocupación. Encontraremos artículos de diversa índole pero todos encaminados a cubrir de algún modo esta necesidad de formación permanente. Algunos nos hablan de la persona del director, otros de experiencias diversas que enfrentan muchos colegas, algunos que entran de lleno en el análisis de obras corales, o elementos anexos -pero no menos importantes- como la técnica vocal. Sobre aspectos de la música popular para coro, sobre repertorio y autores, y la imperiosa necesidad de acercarse a otros autores o bien obras no tan conocidas. La problemática de la organización de festivales e incluso reflexiones acerca de los cuidados éticos y legales que deben enfrentar los directores. En definitiva, pequeños grandes aportes que sin duda colaborarán en el crecimiento de los directores y que, a su vez, redundará en beneficio de los coros y de sus resultados artísticos. Somos conscientes de que queda mucho terreno por cubrir. Esperamos que los que nos sigan en la gestión aborden temas tan importantes como la inmensa cantidad de repertorio coral a disposición que no es frecuentado, la discografía y orientaciones de una adecuada audición que permita apreciar aspectos ‘micro' de las versiones de los ‘grandes' para ir mejorando nuestras propias interpretaciones, el análisis estructural de obras importantes en sus distintos niveles, las problemáticas acústicas con que nos enfrentamos a diario, los intérpretes y compositores tanto de nuestro medio como del inmenso mundo coral, particularidades y características de los géneros y de los estilos menos conocidos y tantos otros que son tan necesarios para profesionalizar cada vez más nuestro trabajo. Gracias a todos los que nos ayudaron y gracias también a todos aquellos que permiten que con nuestro aporte se vean beneficiados los distintos artífices de la actividad coral.
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